Franco Armani se va de River
OpiniónMercado de pases
Santiago Rojas Geron · 12 de julio de 2026
El arquero argentino más ganador de la historia cerrará su carrera fuera del club.
Después de años defendiendo el arco de River con una seguridad inquebrantable, una personalidad ejemplar y un compromiso que nunca estuvo en discusión, el Pulpo cerró su etapa en el club donde se convirtió en leyenda.
Desde su llegada, Armani no solo respondió en los momentos decisivos. Los hizo propios. Atajadas imposibles, noches de Copa Libertadores inolvidables, clásicos en los que sostuvo al equipo y finales en las que apareció cuando River más lo necesitó. Cada intervención reforzó el vínculo con una hinchada que encontró en él mucho más que un arquero, sino a un líder. Con el correr de los años levantó títulos, rompió récords y se ganó un lugar entre los máximos ídolos de la historia del club. Pero, más allá de los trofeos, siempre será recordado por su profesionalismo, su humildad y el respeto con el que defendió siempre nuestro escudo.
Despedirlo nos duele porque significa decir adiós a una de las figuras más importantes de la última década. Sin embargo, también es un momento para agradecer. Gracias por cada atajada, las últimas tandas de penales donde te tocó ponerte la capa de superhéroe, por cada abrazo en los festejos, por las batallas libradas bajo los tres palos y por representar los valores de River dentro y fuera de la cancha.
Las leyendas nunca se van. Permanecen en la historia, en los recuerdos y en el corazón de los hinchas. GRACIAS PULPO.
Desde su llegada, Armani no solo respondió en los momentos decisivos. Los hizo propios. Atajadas imposibles, noches de Copa Libertadores inolvidables, clásicos en los que sostuvo al equipo y finales en las que apareció cuando River más lo necesitó. Cada intervención reforzó el vínculo con una hinchada que encontró en él mucho más que un arquero, sino a un líder. Con el correr de los años levantó títulos, rompió récords y se ganó un lugar entre los máximos ídolos de la historia del club. Pero, más allá de los trofeos, siempre será recordado por su profesionalismo, su humildad y el respeto con el que defendió siempre nuestro escudo.
Despedirlo nos duele porque significa decir adiós a una de las figuras más importantes de la última década. Sin embargo, también es un momento para agradecer. Gracias por cada atajada, las últimas tandas de penales donde te tocó ponerte la capa de superhéroe, por cada abrazo en los festejos, por las batallas libradas bajo los tres palos y por representar los valores de River dentro y fuera de la cancha.
Las leyendas nunca se van. Permanecen en la historia, en los recuerdos y en el corazón de los hinchas. GRACIAS PULPO.
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