Martinez Quarta, de villano a heroe
Medio River · 2 de mayo de 2026
Lucas Martínez Quarta vivió una noche de emociones cruzadas ante Red Bull Bragantino. El defensor pasó de quedar marcado por una jugada que pudo complicar a River, a convertirse en el héroe del triunfo con un cabezazo agónico.
River sacó adelante un partido durísimo en Brasil y Lucas Martínez Quarta terminó siendo uno de los grandes protagonistas de la noche. No solo por el gol del triunfo, sino por todo lo que significó su actuación: error, reacción, carácter y revancha en apenas un mismo partido.
El Chino tuvo una jugada que pudo cambiar la historia del encuentro. En el segundo tiempo, una acción dentro del área terminó en penal para Bragantino, luego de una intervención suya que dejó a River al borde de quedar abajo en el marcador. Eduardo Sasha se hizo cargo de la ejecución, pero Santiago Beltrán apareció con una atajada enorme para sostener el 0-0 y evitar que el local pasara al frente.
A partir de ahí, Martínez Quarta tuvo que jugar también contra ese momento. En un partido cerrado, incómodo y con poco margen de error, el defensor no se cayó anímicamente. Se mantuvo metido, siguió compitiendo y buscó aportar desde su lugar, tanto en la marca como en cada pelota detenida o avance final del equipo.
La revancha llegó sobre el cierre. Cuando el partido parecía irse sin goles, River encontró una última oportunidad. Lucas Silva mandó el centro al área y Martínez Quarta atacó la pelota con decisión: ganó de arriba y metió un cabezazo clave para poner el 1-0 en el tiempo agregado. Fue un gol de esos que valen mucho más que tres puntos, porque llegó en el momento justo y en una cancha siempre difícil.
Su noche resume bastante de lo que pide el arco rival en este tipo de partidos: personalidad para sostenerse después de un error y carácter para ir a buscar una más. Martínez Quarta pasó de una acción que pudo dejarlo señalado a terminar festejando el gol que le dio a River un triunfo importantísimo por Copa Sudamericana.
El Millonario se volvió de Brasil con tres puntos de oro y con un protagonista inesperado en el cierre. Martínez Quarta no tuvo una noche perfecta, pero sí una noche de respuesta. Y en partidos bravos, muchas veces eso pesa tanto como jugar bien: equivocarse, levantarse y aparecer cuando el equipo más lo necesita.



