River ganó una semifinal de equipo grande
Medio River · 17 de mayo de 2026
River venció 1-0 a Rosario Central y se metió en la final del Torneo Apertura. No fue una noche de brillo absoluto, pero sí de carácter, concentración y respuestas en los momentos justos. El equipo de Eduardo Coudet compitió como pedía una semifinal y volvió a hacerse fuerte en el Monumental.
River jugó una semifinal como se juegan las semifinales: con intensidad, dientes apretados y la cabeza puesta en no regalar nada. No fue un partido sobrado ni una actuación llena de lujos, pero sí una victoria seria, trabajada y merecida ante un rival que venía en levantada.
El Millonario entendió desde el arranque que el partido pedía concentración. Rosario Central tenía futbolistas capaces de lastimar con poco, especialmente Ángel Di María, pero River logró incomodarlo y reducir su influencia. Esa fue una de las grandes virtudes del equipo: no dejar que el partido se jugara al ritmo que más le convenía al rival.
River presionó, fue intenso y buscó jugar en campo contrario. Le costó generar muchas situaciones claras, es cierto, pero sostuvo una postura protagonista durante buena parte del encuentro. Incluso después del penal fallado por Gonzalo Montiel, el equipo no se desordenó ni se cayó anímicamente. Siguió insistiendo, algo que en una semifinal no es un detalle menor.
La jugada del gol terminó premiando esa búsqueda. Joaquín Freitas entró bien, atacó el área con decisión y consiguió el penal que después Facundo Colidio cambió por gol. En un partido cerrado, donde cada error podía costar carísimo, River encontró la diferencia desde la insistencia y la determinación.
También hay que destacar la madurez para sostener el resultado. Con el 1-0, River no se desesperó. Defendió con orden, ganó duelos importantes y logró que Rosario Central no se sintiera cómodo en el tramo final. En otros partidos al equipo le había costado cerrar ventajas; esta vez, en una instancia decisiva, mostró una versión más firme.
La victoria, igualmente, dejó preocupaciones. Las molestias de Sebastián Driussi, Aníbal Moreno y Gonzalo Montiel encendieron alarmas de cara a la final. En una etapa donde cada detalle pesa, perder futbolistas importantes puede modificar los planes de Coudet y obligar al equipo a buscar nuevas respuestas.
Más allá de eso, River se lleva una conclusión positiva: ganó un partido bravo sin necesitar una actuación espectacular. Y eso también habla bien del equipo. En las instancias decisivas, muchas veces no se trata de jugar lindo durante 90 minutos, sino de competir mejor que el rival, aprovechar los momentos y sostenerse cuando el partido se pone incómodo.
River está en la final porque fue más serio, más intenso y más oportuno. Todavía tiene cosas para mejorar, sobre todo en la generación de juego y en la contundencia, pero esta semifinal dejó una señal importante: cuando el partido pidió carácter, el equipo respondió.


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