Un semestre que dejó a River a mitad de camino
Medio River · 28 de mayo de 2026
River cerró un semestre con sensaciones mezcladas. El equipo de Eduardo Coudet compitió, llegó a una final y avanzó a los octavos de la Copa Sudamericana, pero también dejó dudas importantes en el juego y terminó con la bronca de haber perdido un título que parecía al alcance de la mano.
El semestre de River fue difícil de resumir en una sola palabra. No fue malo, porque el equipo llegó a la final del Torneo Apertura y logró clasificarse directamente a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Pero tampoco fue del todo bueno, porque en los momentos más importantes aparecieron problemas que terminaron costando caro.
River tuvo competitividad. Eso no se puede negar. En los playoffs del Apertura sacó adelante cruces duros, sufrió ante San Lorenzo, le ganó bien a Gimnasia y superó a Rosario Central en una semifinal exigente. El equipo mostró carácter, encontró respuestas en momentos límite y muchas veces se sostuvo desde la actitud cuando el juego no aparecía con claridad.
Pero ahí también está una de las grandes deudas: River compitió mejor de lo que jugó. En varios partidos le costó dominar desde el funcionamiento, generar situaciones claras y sostener ventajas con autoridad. Muchas veces dependió de apariciones puntuales, de una pelota parada, de una atajada de Santiago Beltrán o de una genialidad individual para resolver escenarios que podrían haber sido más simples.
La final ante Belgrano dejó expuesto ese problema. River estuvo dos veces arriba en el resultado y aun así no logró cerrar el partido. En una definición, esos detalles pesan muchísimo. La derrota dolió no solo por perder un título, sino por la sensación de que el equipo dejó escapar una oportunidad grande.
También hubo aspectos positivos. La aparición de Santiago Beltrán fue una de las mejores noticias del semestre. El juvenil respondió en partidos pesados, atajó penales importantes y demostró personalidad para defender un arco siempre exigente. Además, algunos chicos del plantel sumaron minutos y dejaron señales interesantes para lo que viene.
Otro punto a favor fue la clasificación en la Sudamericana. River terminó primero en su grupo y evitó el playoff, algo importante para ordenar el calendario y preparar mejor los octavos de final. Después del golpe en Córdoba, la goleada ante Blooming sirvió para cerrar el semestre con una respuesta necesaria.
De todos modos, el equipo necesita dar un salto. Coudet tendrá tiempo para trabajar, recuperar lesionados y sumar refuerzos, pero el margen de exigencia en River siempre es alto. No alcanza con competir: hay que jugar bien, sostener una idea y aparecer en los partidos que definen títulos.
El semestre dejó una base, pero también muchas tareas pendientes. River mostró carácter, tuvo momentos de reacción y siguió vivo en el plano internacional. Pero la final perdida y la irregularidad en el juego marcan que todavía falta. Para que el segundo semestre sea realmente positivo, el equipo deberá transformar competitividad en funcionamiento y carácter en títulos.



